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EL BANCO DE SAN CARLOS POCO ANTES DEL 2 DE MAYO DE 1808.

En la desaparecida revista "Tiempo de Historia", número 16, correspondiente al mes de marzo de 1976, en sus páginas 118 a 120, hemos hallado un trabajo de Gonzalo Moya, que bajo el título de "El Banco de San Carlos, doce días antes del Dos de Mayo".

El artículo dice así:

Portadilla del libro

"Ha aparecido recientemente la segunda edición del enjundioso libro de Gabriel Tortella Casares titulado "Los orígenes del capitalismo en España".

En él dedica el autor, como es lógico, una gran atención a todo lo referente a la Banca, empezando por el Banco de San Carlos, el primer banco oficial que existió en nuestro país.

Como es sabido, este Banco fue creado para financiar la contienda contra Inglaterra durante la guerra de la independencia norteamericana –no llegaban el oro y la plata de las Indias, interferidos los convoyes anuales por la flota británica- y el Gobierno se vio obligado a emitir vales "contra un empréstito suscrito por un sindicato de banqueros españoles, franceses y holandeses, cuyo representante en Madrid era Cabarrús" Tortella estudia en detalle en su obra la trayectoria –descendente- del Banco de San Carlos, pero no analiza quiénes fueron sus "accionistas".

En nuestra biblioteca familiar figura un pequeño volumen de 80 páginas titulado "Vigesimosexta Junta General de Accionistas del Banco Nacional de San Carlos, celebrada en la casa del mismo Banco en el día 20 de abril de 1808. Madrid. Imprenta de Ibarra, 1815", en donde, además del informe del Presidente de la Junta de Gobierno –"el primer individuo de ésta como se dice textualmente, consta la lista de accionistas-, aquellos que asistieron a la reunión y los que se hicieron representar en ella, junto con el número de acciones correspondiente a unos y otros.

De todo ello, se pueden deducir algunas conclusiones de interés, sobre todo tratándose de la última Junta que celebró el Banco antes –doce días antes tan sólo, subrayémoslo- del comienzo de nuestra Guerra de la Independencia del Dos de Mayo.

El número total de acciones emitidas se elevaba en aquellos momentos a 120.000 (a 2.000 reales cada una) y el de accionistas a 254, pero con una distribución muy irregular de las primeras entre los segundos, ya que predominan los paquetes de acciones relativamente pequeños.

Como afirma Tortella, el Banco se hallaba muy vinculado al estado a través de sus distintos Consejos y organismos: El Supremo y Real Consejo de Castilla, 7.253 acciones; los Pósitos del Reyno, 8.468; el Real Consejo de las Ordenes, 32.50; el Real y Supremo Consejo de las Indias, 1.343, esto es, en total 20.315 acciones.

Por el contrario, el Rey poseía sólo 1.500 acciones y la Reina madre, 500.

Hay un capítulo económico sobre el que queremos insistir, porque –aunque vinculado al Estado- merece por su procedencia atención aparte: el de las acciones adquiridas por o con los fondos pertenecientes a la disuelta Compañía de Jesús, que dan fe de poder económico de ésta en aquella época; en la página 16 se lee, en efecto:

Detalle del accionista Alderete

"Alderete (el señor don Diego), Contador general de las Temporalidades que poseyeron en España e Islas adyacentes los ex jesuitas regulares, en su representación y por nombramiento de los señores tesoreros generales interinos, nombrados por el Consejo de Orden de S. M.: 2.000 acciones."

Esto es, la exCompañía de Jesús ostentaba en el Banco de San Carlos el segundo lugar, justo detrás del Estado y antes del propio Rey.

Un tercer punto de interés es el gran número de instituciones religiosas que poseían acciones del Banco –en número variable- instituciones que podemos dividir en dos grupos:

El primero, constituido por acciones destinadas a beneficencia (en general, pertenecientes a hospitales): la Santa Apostólica Metropolitana Iglesia de Santiago como patrona de varias obras pías (545 acciones), el Hospital de Santo Tomás de Málaga (83), el de la Santísima Trinidad de Salamanca (30), el de San Antonio Abad de León (42), el de la Misericordia extramuros de Ávila (41), el de Nuestra Señora del Carmen de Cádiz (290), el Hospital Real de Santiago (347), el de San Juan Bautista de Toledo (52), junto con algunas fundaciones laicas (Fundaciones Solís, Cerralvo, Almarza, etc.).

El segundo grupo está formado pura y simplemente por iglesias o cabildos que no desarrollaban actividades de beneficencia de ninguna clase: el Convento de las Religiosas Jerónimas de Medinaceli poseía 27 acciones, el Seminario de Vergara, 31; una capellanía vacante, 25; el Real Monasterio de la Cartuja de Granada, 85; el Convento de las Religiosas Dominicas de San Sebastián, 47; el de Sancti Spiritus (P.P.) de Aranda de Duero, 39; el Seminario Conciliar de S. Valero y S. Braulio de Zaragoza, 102; la capellanía de Buin, 43; la iglesia colegial de Lorca y otras, 43; el Cabildo de la Catedral de Ciudad Rodrigo, 25, y el de Durango, 31, etc.

Sorprende ver el escaso número de aristócratas de primera fila que figuran en la lista de accionistas: el Duque de Hijar, los Marqueses de Cabarrús, de las Hormazas y de las Amarillas, el Conde de Teba y algunos segundones de familias distinguidasc-varios Alvarez de Toledo, Maria del Pilar de Azlor y Villavicencio, hermana de la que se haría célebre poco después en los sitios de Zaragoza, la Condesa de Bureta- constituyen casos aislados.

SEÑORES QUE COMPONEN
LA JUNTA DE GOBIERNO

EXCELENTÍSIMO SEÑOR MARQUES DE LAS HORMAZAS.
EXCELENTÍSIMO SEÑOR MARQUES DE ASTORGA, CONDE DE ALTAMIRA, Ausente.
EXCELENTÍSIMO SEÑOR CONDE DE CABARRUS, Ausente.
EXCELENTÍSIMO SEÑOR D. MANUEL SIXTO ESPINOSA, Ausente.
SEÑOR MARQUES DE LOS LLANOS.
SEÑOR CONDE DE SACEDA, Ausente.
SEÑOR DON JOSÉ DE IBARRA.
SEÑOR DON ADRIAN MARCOS MARTINEZ, Ausente.
SEÑOR DON SALVADOR RODRIGUEZ PALOMEQUE.
SEÑOR DON MANUEL JUEZ SARMIENTO.
SEÑOR DON TOMAS OCONNOR.
SEÑOR DON JOSE DE ROXAS Y HIERRO, Ausente.
SEÑOR DON JOAQUIN MANSO DEL AGUILA.
SEÑOR DON ANDRES DE ARANSAY.
SEÑOR DON ANGEL SIXTO.
SEÑOR DON ANTONIO YARRITU.

Lista de los componentes de la Junta de Gobierno del Banco Nacional de San Carlos en 1808. Corresponde a la última Junta General celebrada antes del comienzo de la Guerra de la Independencia.

Destacan ya, por el contrario, algunas familias que más tarde encontraremos en los siglos XIX y XX a la cabeza del capital nacional o internacional: los Urquijo, los Ybarra, los Roxas –grandes propietarios filipinos (el primer Presidente de la República de Filipinas, será un Roxas)-, un Lyvinio Stuyck, director de la Real Fábrica de Tapices, y un Juan Bautista Stuyck.

También creemos que vale la pena subrayar el elevado número de accionistas vascos (con nombre vasco) y el escaso número de accionistas catalanes (¿mayores disponibilidades líquidas de los primeros, mayor vinculación al Estado español?). Hay, en efecto, de los 254 accionistas, 48 que son vascos, esto es, que este grupo integra casi un 19 por 100 de la totalidad.

Creemos que estos datos hablan por si mismos y que resulta innecesario comentarlos. Sólo hemos querido subrayar una serie de aspectos concretos y limitados –más significativos, sin embargo, que propiamente curiosos- de cómo era el primer banco oficial español en nuestro país doce días antes de que se desencadenara la gran tormenta contra el invasor napoleónico."