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Don JULIÁN SÁNCHEZ GARCÍA

"El Charro". Guerrillero y General.

"Contribuyó grandemente a levantar el espíritu en Castilla". Palabras extraídas de una anotación existente en su Expediente militar. (Secc. 9ª. A.G.M. Segovia).

Muchos han sido los bravos españoles y españolas que abandonando el terruño se ofrecieron en defensa de los intereses nacionales, entre ellos uno más fue aquel que desde simple guerrillero alcanzó el grado de Brigadier, Don Julián Sánchez, más conocido entre sus coetáneos como "El Charro".

Nacido en el pueblo de Muñoz, partido judicial de Ciudad Rodrigo, fue bautizado en la parroquia de San Pedro, y en uno de sus libros parroquiales, en el de Bautismos, leemos:

"En la iglesia del señor San Pedro, de Muñoz, el cura párroco don Manuel Bazas, bautizó solemnemente y puso los Santos Oleos, el día 3 de junio de 1774, a un niño que nació tres o cuatro días antes y se llamó Julián, hijo lexítimo de Lorenzo Sánchez, natural y vecino de este pueblo, y de Inés García, natural de Peramato: Abuelos paternos Antonio Sánchez y Francisca García, aquel natural de este pueblo y ella de Pedraza, obispado de Ciudad Rodrigo. Maternos Juan García, natural de Buena Madre y de María Arroyo, natural de Santiz, obispado de Ciudad Rodrigo: fue su padrino Julián Sánchez con su muger Josefa Sánchez vecinos de este mismo que son avisados del parentesco espiritual y demás obligaciones…"

El 4 de marzo de 1793 se incorporó al Regimiento de Infantería Mallorca, número 14 para participar en la guerra contra Francia, encuadrado en la IV Brigada del ejército que mandaba el general Ricardos. Julián llegaría el 3 de septiembre a Tolón, formando parte del refuerzo de tropas, por lo que participó de la derrota que les infringió el joven Napoleón Bonaparte.

Abandonados por el almirante británico Hood durante la noche del 18 al 19 de diciembre, los españoles sin haber sido prevenidos han de replegarse bajo la presión francesa. En aquella brava y valerosa retirada, Julián fue herido de gravedad por siete trozos de metralla. Retorna la pequeña escuadra española a Cartagena y allí desembarca el regimiento de Mallorca y tras reorganizarse vuelven a ser destinado a la frontera pirenaica, en su zona más oriental. Julián se halla presente en las acciones de Montbou, retirada de Figueres, durante la que asaltan a la bayoneta San Lorenzo de Muga, reconquistando la posición.

Rota la línea de Llers el 17 de noviembre, el regimiento Mallorca queda prácticamente aniquilado en la defensa que hizo del Reducto Central. Julián es hecho prisionero, y durante dieciocho meses no recobra la libertad. Vuelto a incorporarse a su regimiento se dirigen en un convoy naval para proceder a la defensa de la amenazada isla de Mahón.

Destinado a Barcelona, Julián participa en la escolta de prisioneros y desertores que desde allí parte hacia Cádiz, y su llegada a la Tacita de Plata coincide con el asedio y bombardeo a que desde el mar infringe la flota que manda el almirante británico Nelsón, ahora por azares de la política, enemigos de sus antiguos aliados contra el francés. Nada más llegar, el regimiento Mallorca se incorpora a la defensa de la ciudad. En una de sus trincheras se encuentra el bravo Julián, a la sazón joven soldado de veintitrés años, por la explosión de un proyectil inglés vuelve a caer herido gravemente por la entrada de tres trozos de metralla que laceran su cuerpo. Evacuado al próximo hospital de sangre, tras ser curado se reincorpora al Regimiento ahora destinado en Mérida, debido a las diferencias entre España y Portugal. Cuando en 1801 estalla la guerra entre ambos reinos, Julián entra en nueva primera línea en la acción de Aldea da Mata, donde el regimiento Mallorca toma la plaza tras un valeroso ataque a la bayoneta, alcanzando el triunfo final con la toma de cuatrocientos prisioneros y dejando sobre el campo ciento seis muertos enemigos.

Julián tras esta campaña finaliza su compromiso militar y con licencia absoluta, a sus veintisiete años regresa al hogar familiar. Desde entonces hasta su reincorporación a los ejércitos en 1808, poco o nada se sabe de su vida, a no ser que contrae matrimonio con Cecilia Nuriel García y que vivía con su madre y tres hermanas solteras. Este antiguo mayoral en una finca del campo salmantino había abandonado el hogar cuando según su propio testimonio "… me presenté voluntario no obstante estar atendiendo a mi mujer, madre y hermanas…".

Por testimonios dejados por un coetáneo sabemos que:"…Julián era hombre de alta estatura, pelo rubio, cara ovalada, barba poblada, de extraordinaria fuerza, muy acostumbrado en el manejo de la garrocha –había sido mayoral de una de las principales toradas-, su golpe era siempre certero.".

Cuando el 15 de agosto de 1808 se reincorpora, lo hace en un regimiento de lanceros y no como cabria esperar en el de su anterior destino, el Mallorca. Julián lleva "…su propio caballo, armamento y vestuario…". Incorporado pues a los Voluntarios de Ciudad Rodrigo, es nombrado Cabo 1º el 20 de agosto; Sargento, el 1º de octubre y el 15 de febrero de 1809, alcanza el grado de Alférez. Es el momento en que el guerrillero don Julián inicia sus acciones al frente de los primeros doce lanceros salmantinos que se han decidido a acompañarle. Una de sus primeras acciones y al tiempo victoria, fue la emprendida contra un convoy francés en las inmediaciones de Vitigudino, a los que hizo cinco prisioneros. Poco iba a esperar para su segunda acción, al día siguiente ataca a los galos en el puente de Yecla. Sorprendido el destacamento francés, Don Julián toma otros quince prisioneros.

Como serian acogidos los triunfos de su convecino, que en el mes siguiente de su irrupción guerrillera, "El Charro" contaba ya con una partida de unos casi 80 voluntarios, uniformados a la usanza del país: el típico traje charro. En torno a él en poco tiempo llegó a reunir los que serán conocidos como "La Partida de los doscientos de Don Julián", eso sin embargo fue durante poco tiempo, puesto que muy pronto acabaría formando el Regimiento Ligero de Lanceros de Castilla, que al final, por el engrosamiento de plazas acabó constituyendo en 1810 la que será conocida como la "Brigada de don Julián".

Adscrito al Cuerpo que mandaba el general Wilson, prosigue en sus correrías por los campos salmantinos, partiendo siempre de sus cuarteles repartidos por las sierras de Béjar, Francia, Gata.

Hallándose de Capitán graduado con sus hombres en Ciudad Rodrigo, asiste el día 11 de febrero de 1810 a la llegada del mariscal Ney, quien al frente de su VI Cuerpo de Ejército, compuesto de nada menos que 20.000 de Infantería, 2.000 de a caballo y numerosa artillería, se sitúa entre Vitigudino y Alba de Tormes, situando pequeños destacamentos en el tránsito entre Salamanca y Ciudad Rodrigo. Los ataca don Julián en Rollán, al Sur de Ledesma, siendo los franceses 200 de Caballería y 150 de Infantería, causándoles doce muertos y varias caballerías. Al final de este mes, "El Charro" envía 360 dispersos al Ejército de la Izquierda. El mismo día en que Ney se presentaba ante Ciudad Rodrigo, don Julián recibe el nombramiento de Teniente coronel. Altivamente Ney trata de intimidar al gobernador militar de la plaza, el valeroso general Andrés Pérez de Herrasti. No se arredra el español y justo al día siguiente, quizás por propia iniciativa, un grupo de lanceros sale a galope tendido de la ciudadela, son don Julián y sus jinetes salmantinos. Sorprendidos los franceses son desalojados de su asentamiento en el altozano que domina la ciudad. Los españoles se parapetan y durante un tiempo mantienen la posición y observan los movimientos que realizan las tropas de Ney. Tras ello retornan a la ciudadela apoyados por las guerrillas de Infantería que han salido a apoyarles en el regreso. Comprendiendo Ney la inutilidad de su artillería y la imposibilidad de batir la ciudad, ordena la temporal retirada al inmediato lugar de San Felices.

Engallado don Julián, él y sus hombres, en este momento ya 340, salen en persecución y hostigamiento de los franceses en compañía del grupo que comanda otro bravo guerrillero que también había acudido en defensa de la ciudad, don Juan Martín "El Empecinado".

Entre otras acciones tienen lugar las de Fuente de San Esteban, La Moralita, El Cristo de la Laguna, en esta última causaría la muerte a 17 enemigos, entre ellos un capitán, tomando 84 prisioneros, uno de ellos el Oficial que quedaba, así como sesenta y dos caballos.

Cuando el 25 de abril comienza a tomar nuevas posiciones el ejército francés para proseguir el interrumpido bloqueo a Ciudad Rodrigo, "El Charro" prosigue las continuas descubiertas, atacando los destacamentos y avanzadillas francesas y llenando de satisfacción a los que desde la ciudadela los ven regresar cada día. El día 30 con ciento veinte jinetes y contando con el apoyo de cien hombres de Infantería, divididos en dos grupos, ataca una columna francesa formada por doscientos dragones de la Guardia Imperial y ciento cincuenta Tiradores. Los hace retroceder causándoles un grave quebranto al final de la jornada.

Ante el cariz que tomaba el asedio, Pérez de Herrasti ordena a "El Charro" que salga de la ciudad y se una a los hombres del general La Carrera. De mala gana, el 22 de junio salen don Julián y sus supervivientes 260 lanceros con destino a las inmediaciones de Segovia, lo hacen atacando las líneas de la Dehesa de Hernando, sorprendiendo 8una vez más a los franceses y logrando romper el cerco, llegando a Ledesma, donde se hallaba el general La Carrera oponiéndose al mariscal Junot.

Hallándose allí, en el siguiente mes de julio le llega el nombramiento de Coronel, encargándosele del mando de todos los grupos guerrilleros, tales como los mandados por "El Cura Violado", Vicente Olivera, etc., que operaban entre los ríos Tajo y Duero. En estos momentos ya aglutina bajo su mando 700 jinetes, unos 1.000 de a pie y dos cañones.

Combates como el del villorrio de Muñoz, donde tras varias horas de lucha derrotan a un fuerte destacamento francés; los ataques en la plaza de Almeida, y sobre todo la acción de Fuentes de Oñoro, donde la Brigada de don Julián a lo largo de tres días, entre el 3 y el 5 de mayo de 1811, acosa, persigue y aniquila las columnas francesas, finalizando con la toma de 105 prisioneros. Desde la acción de Fuentes de Oñoro y hasta la llegada de Marmont y Dorsenne a Ciudad Rodrigo, el 13 de septiembre, don Julián al frente de sus hombres se bate el 23 de mayo en el Cristo de la Laguna; por San Muñoz y Cabrillas atacando un convoy protegido por cuatrocientos cincuenta de Infanteria a los que infringe unas pérdidas de trescientos setenta muertos, heridos y prisioneros. A ellas siguen otras de menos valoración pero sin embargo de gran interés.

El 15 de octubre con dos compañías de lanceros toma prisionero al general Reynaud, gobernador militar de Ciudad Rodrigo y se apodera de más de 500 cabezas de ganado que tenían los franceses en aquellas inmediaciones. Alertados los galos de la Plaza, sale la Caballería en persecución de don Julián, el cual contaba con esa reacción y les sorprende una vez más infringiéndoles una muy grave derrota.

Integrado ahora en el Cuerpo de Ejército del general Wellington, bajo el mando del conde de España, en virtud del gran empeño que el Lord británico puso ante el Consejo de Regencia (hoy diríamos que debido al fichaje, o contrato blindado realizado), puesto que los haberes y gastos que originase la Brigada de don Julián corrían exclusivamente de mano de la Hacienda británica, y por tanto por garantizada por aquella nación.

Es el momento en que aparece el uniforme ya más marcialmente diseñado, al gusto de los ejércitos de la época, perdiendo el carácter que hasta entonces tenían de ir uniformados al modo de vestir de su tierra salmantina. El nuevo uniforme consiste en: Ropaje de color rojo con vivos y alamares dorados, pelliza al tercio (al estilo de los Húsares), casco enfundado de pelo negro y manga encarnada. La Caballería dejará el uso de su clásica silla vaquera y comienza a utilizar la montura inglesa.

La Hoja de servicios de don Julián se llena de acciones ocurridas día a día, lo que hace prolijo cualquier trabajo que sobre ello se siga, por lo que solamente mencionaremos los nombres de los combates, que por otra parte se hallarán en el capítulo de Efemérides.

Hasta el siguiente 8 de septiembre de 1814 no volveremos a saber nada del ilustre guerrillero, que se encuentra a la sazón en Barbastro con su Regimiento de Lanceros de Castilla, 16º de línea pasa de guarnición a la plaza de Barbastro. El general Palafox le nombra Presidente del Consejo de Guerra Permanente. En abril de 1816 es nombrado Gobernador militar de Santoña, donde en 1819 fallece su esposa Cecilia Muriel García.

En 1822 toma nuevo matrimonio con Juana Ignacia Velarde de Gandarillas. A final del año es nombrado Gobernado militar de la provincia de Santander. Incorporado el 15 de febrero de 1823 al 2º Ejército de Castilla, sale hacia Logroño y llega a la plaza el 17 de abril. Unos días antes el duque de Angulema al frente de "Los Cien mil Hijos de San Luis" había penetrado por el Bidasoa. Don Julián se los encuentra e iniciado el combate, se ve prontamente superado y es tomado prisionero tras ser derribado de su montura.

El de Angulema le trata con relativa deferencia y le mantiene en calidad de agregado a su Cuartel General y con él entra en Madrid del 23 de mayo siguiente.

Don Julián es declarado en situación "de cuartel" en Madrid, por lo que solicita le sea permitido fijarlo en Salamanca donde tiene su familia. Accede Fernando VII y le confina en Ledesma. Allí comienza a llevar la vida de relación con sus amistades, pero el Comandante General de Avila informa al Capitán General de Castilla la Vieja que la conducta de Don Julián "… se hace sospechosa por tener entrevistas con indefinidos y antiguos voluntarios de la Caballería,… y además el Inspector de Policía de mi provincia me ha mostrado cartas que aumentan las sospechas… Por lo que para la tranquilidad pública debería trasladársele el Cuartel a otra provincia donde fuese menos conocido…"

En febrero de 1824 es encarcelado en la Real Chancillería de Valladolid, y tras ágil resolución es puesto en libertad, como Inocente, a principios de 1828. Don Julián tiene cincuenta y cuatro años de edad y solicita se le abonen los sueldos devengados durante su prisión. Nuevo y ágil expediente que se resolvería dos años después.

En agosto de 1828, don Julián, su esposa y su pequeño hijo Francisco Luis, se hallan confinados en el pueblo de Etreros, provincia de Segovia, donde fallece su hijo el día 30 de aquel mes. Algo después el 30 de mayo de 1829 nace su hija Rosa Petronila, que dos años después, el 4 de octubre de 1831 fallece en aquella población.

Posiblemente don Julián, cansado de tanta injusticia, como tantos otros que habían defendido su país y al Trono, ahora tan injustamente maltratados, se deja agotar sin luchar como tantas veces anteriormente había hecho y por ello la nueva efemérides es la de su fallecimiento anotado en el libro parroquial de Etreros, y que dice:

"En el día diecinueve de octubre de mil ochocientos treinta y dos, yo el infraecrito, Cura Theniente de este lugar de Etreros, di sepultura eclesiástica al cadáver del Sr. Dn. Julián Sánchez Brigadier de los Reales Exércitos Españoles, residente en este Pueblo conjunta persona de Dña. Juana Velarde, murió el día anterior después de haber recivido los Stos. Sacramentos de Penitencia, Comunión y Extremaunción. Hizo testamento pr. Ante el Fiel de Fechos de este Pueblo Vicente Montalbo y si resultase alguna …"

Anotado de diversas obras: Alba, Horta, Laca, Repollés, Rodríguez Solís.