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RIEGO, Rafael del

Nació en Tuña, en la Casa de la Torre, conocida entre los del concejo asturiano de Tineo, como "La Chamborra", un día 7 de abril de 1784, (folio 91 del Libro de Nacidos y Bautizados de aquella parroquia) le fueron impuestos los nombres de Rafael José María Manuel Antonio, y como descendiente de la línea varón de la Casa de Cabo de Río, cosa esta de la que jamás dejaban de hacer alusión a tan rancia estirpe añadida a lo de "... hijosdalgo notorios de casa y solar conocidos, armas poner y pintar...", Rafael recibiría una esmerada educación y seria destinado a formar parte de la Milicia.

Criado en un hogar donde se respiraba un ambiente ilustrado y donde las tertulias eran frecuentadas por los más destacados intelectuales asturianos, Rafael no seria ajeno a las ideas liberales que Flórez Estrada, Agustín Argüelles, el poeta Benito Pérez Valdés, y forjaría su temperamento idealista.

Cuando en 1807 gobernaba España el valido Manuel Godoy, en Oviedo, en el hogar de los del Riego se debatía la triste situación a que se estaba llevando a la nación. Rafael se sentía impelido a tomar las armas, haciéndolo como Guardia de Corps el 23 de mayo de 1807, momento en el que se estaban gestando los más deplorables sucesos. Seria testigo y formaría parte de los que participaron en el motín de Aranjuez patrocinado por el príncipe Fernando un 17 de marzo de 1808. Pocos días después ocurriría el alzamiento del 2 de mayo, Riego se encontraba en Aranjuez con otros miembros de la disuelta Guardia de Corps. Preocupado por la situación del país, huye hacia Segovia, y llega a Fuente Coca donde se hallan sus tíos y donde le facilitan medios para llegar a Asturias, todo transcurre bien para el huido, hasta que en Villalpando (Zamora) es retenido por los patriotas del lugar al suponerlo espía de los franceses, le encierran en la cárcel y solamente la buena suerte le vino a sacar de aquél difícil trance. Un franciscano que había estado en Tineo, le reconoce y logra que le dejen proseguir su viaje.

En Oviedo se prepara la División asturiana del general Vicente María de Acevedo, que distribuida en dos Brigadas, una al mando del Mariscal de Campo Gregorio Bernaldo de Quirós y la otra por Cayetano Valdés Flórez (tío de Riego). El día 8 de agosto es nombrado Riego, Capitán de Infantería del Regimiento de línea de Tineo, agregado en calidad de Ayudante en el Estado Mayor del general Acevedo y dirijense al punto de reunión convocado por el General en jefe, Joaquín Blake. Ocurren las acciones de Durango, Quintana y Valmaseda y el 10 de noviembre se encuentran en Espinosa de los Monteros enfrentados a unos 25.000 franceses al mando del Mariscal Victor. Trabado combate, las tropas españolas llevan la peor parte, el ejército español está destrozado. Acevedo ataca las líneas francesas y el general francés Maison sitúa una línea de tiradores que harán fuego sobre la oficialidad con el ánimo de dejar a los españoles en un desánimo que efectivamente surtió el efecto buscado. Los generales Quirós, Valdés y el coronel Pesci, caen muertos y heridos. Acevedo que acudía a todos los debilitados puntos de sus líneas, cae a su vez gravemente herido. En ese momento, su Ayudante Rafael del Riego prosigue luchando y defendiendo a su jefe mientras organiza la retirada, ordena colocar al general Acevedo en una carreta y siempre a su lado aprestándose a defenderlo de los franceses que les seguían. De este modo llegaron al campo del Mercadillo, a la entrada de Quintaniellas (Reinosa-Santander) y en las proximidades de Aguilar. Cuando ya se suponían a salvo, Riego observa que unos enemigos les siguen y ordena que el general Acevedo sea montado sobre una mula y así poder internarse en la espesura del monte. A poco son interceptados por Cazadores franceses al mando del coronel Fascher, los soldados españoles huyen y queda solamente Riego defendiendo a su jefe. Desarmado por sus enemigos, observa que la actitud peligrosa es para su General. Riego les pide que lo traten como un prisionero, que además esta gravemente herido. Los enemigos no le escuchan, el general Acevedo es acribillado a bayonetazos hasta que le dejan muerto y destrozado su cadáver. Riego es conducido prisionero a los depósitos franceses.

En su obligada estancia Riego se influye aún más de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, e inició una relación con masones y otros prisioneros de diversas nacionalidades con lo que su espíritu se abría a las más opuestas ideologías. Durante cinco años vagó por los depósitos de prisioneros de Dijón, Macón y Chalons-Sur-Saone. En este último transcurrirá su vida entre 1811 y su fuga del 8 de enero de 1814, en la que logra cruzar la frontera con Suiza, de donde pasa a Alemania y unido a otros españoles embarcan en Rotterdam con rumbo a Plymounth (Gran Bretaña) donde había un depósito que regulaba los traslados a España. Nuevamente a bordo de un navío, desembarca en La Coruña, en 1814, y jura allí la Constitución ante el General Lacy, a la sazón Capitán General de Galicia. Su entusiasmo declina al ver la situación del país en manos de aquel a quien tanta devoción había tenido cuando su estancia en Aranjuez. Disfrutando de un permiso se traslada a Oviedo y acude a las tertulias del momento dejando evidenciado que su tiempo de prisionero había sido aprovechado para ilustrarse en Historia, Filosofía, lenguas y Derecho. Por Real Despacho de 16 de agosto de 1814, es nombrado Capitán del Regimiento de Infantería 2º de línea de la Princesa. El 6 de febrero siguiente le otorgan la Medalla de oro de Sufrimiento por la Patria, creada el año anterior para premiar a los militares que hubiesen padecido cautiverio en Francia. Riego realmente no había podido combatir a Napoleón debido a su obligado retiro militar, por ello cuando las naciones europeas se agitaron con la nueva llegada de Bonaparte desde la isla de Elba con ánimo de ocupar nuevamente el Trono, se apresta nuestro Capitán para incorporarse a las tropas con las que las potencias europeas del momento formarían un frente común presentando un ejército aliado para su defensa. Por España el general en jefe sería nuevamente Castaños, el capitán del Riego se presentaría voluntario a formar en él. El 7 de junio de 1815 se le nombrará Adjunto al Estado Mayor de Castaños, sin embargo el rápido desenlace del acontecimiento le privaría de entrar en liza.

En esos días los serviles, también conocidos como absolutistas, realistas o blancos, se enfrentaban cada día más encarnizadamente a los liberales, constitucionalistas, o negros (pobres hombres que quizás en su mayoría albergaban únicamente exacerbados ideales), por considerar que estos hacían peligrar los fundamentos del antiguo régimen con sus evolucionadas formas de pensamiento.

De la mano de estos idealistas, auspiciados en casos por los miembros de la Franmasonería, tienen comienzo los movimientos con los que se intentaba realizar un nuevo ordenamiento civil. Los pronunciamientos de Mina, Porlier, Richard, Lacy, Milans del Boch, finalizan todos con la persecución de los componentes e incluso en algún caso con el ajusticiamiento de sus responsables.

La esperada oportunidad parecíales más propicia con motivo del movimiento de tropas que se realizaba para enviar tropas a las colonias de América. Con destino a engrosar el ejército de Buenos Aires, por tierras de Cádiz se reunía un Cuerpo expedicionario compuesto por unos 22.000 hombres. Su Comandante en Jefe era el general Enrique O'Donell, conde de La Bisbal (o también Labisbal), quien se apostó en Cádiz, su Jefa de la Caballería, general Sarsfield, sobre Jérez de la Frontera, el resto de los Cuerpos vivaqueaban por las inmediaciones, en Puerto Real, Puerto de Santa María, Sanlucar de Barrameda y San Fernando (antigua Isla de León). Las tropas que allí se acantonaban desconocían la realidad de cual era su ulterior destino. Con ello se trataba de evitar las rebeliones que en ocasión similar se presentara al Cuerpo que mandaba el general Morillo.

En aquellas tierras andaluzas se hallaban oficiales y jefes como, Arco-Agüero, Quiroga, O'Daly, Labra, López Baños, Miranda, Evaristo y Santos San Miguel, en su mayoría formando en las logias masónicas de la época. Antonio Alcalá Galiano también concurría a las reuniones que con aquella oficialidad, y gracias a su fácil verbo, se trazaban los renglones para atraer a otros jefes y así posibilitar el pronunciamiento de aquél Ejército.

Los conspiradores fueron sorprendidos por la traición del general Sarsfield, ascendido por este hecho al grado de Teniente General. Todo parecía perdido los implicados inicialmente en aquel intento: Arco Agüero, Quiroga, Roten y Ponte, Benisia, Lorenzo García, O'Daly, Labra, Berrio, Malpica, Velasco, Cendrera, Santos y Evaristo San Miguel, Permán, todos ellos se hallaban encarcelados en el Cuartel del Polvorista. La rebelión descabezada y sin visos de proseguir en el intento.

El 2 de febrero de 1817 había sido destinado al Ejército expedicionario, en calidad de Mayor de la Brigada de la Plana Mayor del general O'Donell. Más tarde en abril de 1819 había pasado agregado al Batallón de la Princesa. Retirado en Bornos para reponerse de sus dolencias, es visitado por Juan de Dios Alvarez Mendizabal, quien perspicaz, silenciosamente le reconoce como un posible caudillo.

La Bisbal destina a Del Riego como Segundo comandante del batallón de Asturias, situado en Las Cabezas de San Juan y anteriormente mandado por los arrestados hermanos San Miguel. Llegaría a su destino el 8 de noviembre de 1819. Es el momento en que cabalgando sobre los llanos de Las Cabezas, con las alforjas cargadas de idealismo y romanticismo aparece Rafael del Riego dispuesto a reiniciar los movimientos precisos para llevar a cabo el Pronunciamiento definitivo.

El domingo, 1 de enero de 1820, sobre las nueve de la mañana de aquel soleado día sale con su Batallón y se pronuncia en plena plaza de Las Cabezas de San Juan, en un acto solemne y brillante de parada militar. Precautoriamente había mandado acordonar el pueblo para que la noticia no se difundiese. Aún esperaba sorprender por la noche a la guarnición de Arcos de la Frontera. Emite un bando en el que promulga la hasta entonces derogada Constitución Española, y acto seguido confiere los cargos municipales.

Emprenden el camino silenciosamente y se infiltran en tierras sobre las que había acantonadas otras tropas. Logran alcanzar y tomar la plaza de Arcos de la Frontera cuando comienza a amanecer, tomando prisioneros a los generales Conde de Calderón y Salvador, así como al Jefe del Estado Mayor Blas Journás. Hubo algunos fallos como la imposibilidad de que Quiroga tomase Cádiz aquel día 1. A pesar de que es día cuando llegan a la batería del Portazgo, sorprenden a la guardia y se apoderan de la posición y proseguir a la toma del puente Suazo. La Isla de León estaba por fin, inesperadamente en manos de Quiroga. Cádiz sin embargo se resiste. Riego marcha en dirección a Algeciras y será posteriormente perseguida por O'Donell, combatiendo en Málaga y prosigue su marcha ya lenta en dirección a Córdoba y Sevilla, donde Riego entra el 20 de marzo, con su ayudante y solamente dos soldados de su columna. Constituida en La Coruña una Junta militar que subleva la región a favor de la Constitución, es imitada en otros muchos lugares. Constituida en Cádiz la Junta militar, días más tarde Riego se dirige a Cádiz y es recibido con gran entusiasmo. Sigue la proclamación de la Constitución por quien quería ser el primero en caminar por la senda constitucional, Fernando VII. Riego se apresura a ponerse a disposición del Rey, confiado en que fuese la del Rey una postura verdadera. Incluso aquel felón se permitió el nombramiento de Riego como Ayudante de Campo del Monarca.

Vienen a continuación los amargores que auguran un incierto futuro. Tras un apoteósico recibimiento en Madrid, donde todo el mundo le reconocía y saludaba. En ocasión de celebrarse en el Teatro del Príncipe una sesión a la que asistía Riego y el Jefe político de Madrid, éste se negó a autorizar el canto del famoso "Trágala". Sorprendido Riego de ello, abandona la sala y a continuación el pueblo se alborota y recorre las calles en franco desacato a la autoridad. Al día siguiente, 4 de septiembre de 1820, el Gobierno le exonera de la Comandancia General de Galicia y le envía de cuartel a Asturias. En Cangas de Tineo escribe su famosa "Vindicación de los extravíos imputados al General don Rafael del Riego".

El 28 de noviembre es nombrado Comandante General de Aragón, hasta su confinamiento en Lérida. La Nación protesta y ocurren disturbios en Cádiz y Sevilla. En las elecciones de 1822 es elegido diputado por Asturias, junto a Agustín Argüelles. El 25 de febrero es elegido como Presidente de las Cortes, un corto espacio de tiempo después y en virtud de aquella doblez real, aparecen en España los Cien Mil hijos de San Luís.

Como Jefe del tercer ejército de Andalucía, Riego es derrotado en Jaén, Mancha Real y Jódar. Riego y algunos oficiales huyen en dirección al cortijo del Pósito, donde un porquerizo traidor, Mateo López los denunció ante el alcalde de Arquillos. Riego lo enviaba en busca de ayuda, sin embargo la traición prosperaba. Una partida de unos treinta vecinos rápidamente organizada y al mando de dicho Alcalde y del Cura párroco, sitian el cortijo y toman prisioneros a Riego y sus hombres.

Lo trasladan a Madrid y le encausan, condenándole a la pena de muerte que sufrió en el patíbulo elevado en la plaza de la Cebada, en la mañana del día 7 de noviembre de 1823.