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Juan Miguel VILLALOBOS

Coronel de los Reales Ejércitos

  Nació en la villa de Rubite, provincia de Granada, el 6 de diciembre de 1772. El 15 de noviembre de 1791, contando por tanto diecinueve años de edad, entró a servir en el Regimiento Voluntarios de España, ocupando plaza de soldado distinguido, hasta que en 6 de noviembre de 1795 se le confirió el empleo de Portaestandarte en el nuevo Regimiento de Carabineros de Estado. El 2 de marzo siguiente pasa con igual destino al Regimiento de Carabineros de la Reina María Luisa, marcha a Portugal con su regimiento y se encuentra en Cádiz, durante el bombardeo que sufrió en 1797, por parte de la flota británica. El diez de octubre de 1798, por Real Despacho fue ascendido al empleo de Alférez de su Cuerpo.

Antes de finalizar el año, se incorpora al bloqueo de Gibraltar, donde permanece hasta el año 1800. En octubre de este año, hallándose al mando el General Morlá, se encontró en aquel cerco, sufriendo la epidemia que asoló a las tropas. Al año siguiente, estuvo toda la campaña de Portugal, “... sosteniendo en ella con gloria varias acciones, y habiendo en el ataque sobre Yelves librado a diez cazadores que conducía el enemigo prisioneros, y matando en esta refriega a dos Carabineros que los conducían, se trajo sus caballos, recibiendo un golpe de bayoneta en un brazo, del que quedó gravemente herido, por cuyo valor distinguido le confirió su Majestad, el grado de Teniente, en primero de junio del mismo año.”

Retornó a Extremadura y allí se halló ocupado en la persecución de contrabandistas y malhechores, y fue tanta su aplicación en ello, que llegó a apresar hasta setenta y cinco delincuentes. En premio de su conducta, le fue conferido el empleo de Teniente en el 5º Regimiento de Húsares de Caballería de la Reina María Luisa. Incorporado a la columna del general Solano, en 1807 se internó en Portugal, donde realizó diversas protecciones de convoyes y otras acciones.

Poco tiempo después de los sucesos del 2 de mayo de 1808, apresaría un correo francés, con importantes documentos y un importante suma de dinero, todo lo cual iba destinado al General Junot.

El 2 de junio siguiente, en virtud de Gracia concedida a toda la oficialidad, le fue conferido el nombramiento de Capitán graduado, que el día 14 de ese mismo mes le fue confirmado como Efectivo, por la Junta Superior, según patente expedida el 24 de agosto.

En 1809, el general de la Cuesta le comisiona para que capitanee las guerrillas, se dedique a la observación de los movimientos del enemigo. Concurre pues a las acciones de Puente de Almaraz, Mesas de Ibor, Fresnedoso, Trujillo y Medellín, en todas las cuales se batió con el honor y valentía que le caracterizaba, especialmente en esta última, por lo que obtuvo un escudo de distinción y el grado de Teniente coronel, que el 8 de abril le confirió la Suprema Junta Central. Habiendo sostenido importante acción durante el combate de Alcolea de Tajo, hallándose a las ordenes del duque de Alburquerque, por esta recia pelea, solicitó un nuevo escudo que le fue también concedido.

Durante la batalla de Talavera de la Reina, los días 22, 24, 26, 27 y 28 de julio, mantuvo importantes encuentros mientras defendía los puntos avanzados de aquella batalla, distinguiéndose extraordinariamente.

Tras la retirada del general Eguía por la Sierra, sostuvo diversas acciones en puntos como fueron: Valdepeñas, la Venta del Judío, y la última y más dura, en el paraje conocido como Las Casas de Mercante. Desde aquí se replegó junto a la caballería del general Manuel Freire, mientras los franceses cargaban con 2.000 caballos, a galope tendido, salvándose la columna española, gracias a un ardid empleado por Villalobos, que sirvió para entretener a los franceses, mientras se reorganizaba el grueso de las columnas españolas. Tras el feliz desarrollo de la operación, fue muy felicitado por los generales presentes, que eran: Eguía, Freire y Zayas. El general Eguía, entusiasmado le recomendó al Gobierno.

El 18 de noviembre se halló en las acciones de Ocaña, donde dos cabos de su compañía, dieron muerte al general francés, París. Al día siguiente, Villalobos, al estar luchando cuerpo a cuerpo, tuvo la mala fortuna de caer del caballo y fue hecho prisionero por los enemigos que le rodeaban. Un Alférez de su columna, junto a veinticuatro de sus hombres, lograron de inmediato liberarle de la retención que le hacían los enemigos.

Prosiguió en sus continuos movimientos de observación, sosteniendo diversas, aunque pequeñas escaramuzas, entre las que estuvo la desarrollada en Montizón. Por este tiempo, y al otro lado de la Sierra, sostuvo acciones como la de Vélez-Málaga, logrando reunir a más de 275 caballos que se quedaron dispersos de resultas de la dura acción, y 34 mulas del tren de artillería, con todo lo cual hizo su incorporación al Ejército del Centro, que mandaba el general Blake. Enterado el General de las circunstancias de Villalobos, le destinó en los primeros meses de 1810, al lugar donde mejor se adaptaba aquel, y no era otro que al mando de la vanguardia de su Ejercito.

El 6 de marzo, los franceses, con 500 caballos y otros tantos infantes, le acosaron, logrando descabalgarlo y aislarlo, pero él, se introdujo en el río, y estuvo no menos de tres horas y media, logrando despistarlos y finalmente evadirse del cerco de que le hacían objeto.

Los días 15 y 16 de mayo siguiente, Villalobos y los suyos se distinguieron brillantemente ante las puertas de la ciudad de Baza, logrando entrar en la plaza y tras degollar a la guardia, se hizo con la guarnición. Este hecho, y la estrategia desplegada, nuevamente llama la atención del General en Jefe, quien no duda en 7 de junio, ofrendarle públicamente los mayores elogios por la acción empeñada.

Pero Villalobos no daba tiempo a esperas, el siguiente 9 de junio realizó otra de sus acciones, en la población de Galera, donde sin recibir baja alguna entre sus hombres, logró matar a varios enemigos y tomar al resto prisioneros, al tiempo que todos los víveres y bagajes que les acompañaban. Por ello, el día 11 de ese mismo mes, nuevamente el General hubo de formar en el glacis a las tropas españolas, para que fuesen testigos de la admiración que en aquellos generales había causado el comportamiento de aquel Comandante de las guerrillas. El General, a petición de Villalobos, entregó a cada soldado una gratificación de media onza de oro.

El 20 de junio, la Junta le concedió el grado de Coronel del Ejército, mientras que a sus edecanes les elevaba al de capitanes y tenientes.

El 30 de agosto, el general Blake, hizo público el agradecimiento a Villalobos, por no escuchar los halagos de que venía siendo objeto por parte de los franceses, que pretendían pasarlo a su lado.

En la “Memoria Militar” que presentó al Gobierno, el Inspector general de Caballería, Miguel Valcárcel, respecto de la perteneciente al Ejército del Centro, decía del coronel Villalobos, que: “... los muy particulares, extraordinarios, constantes y distinguidos servicios del bizarro y benemérito Coronel Don José Villalobos, Capitán del Reguimiento Segundo de Húsares de Extremadura, y Comandante General de las Guerrillas del Ejército, como Oficial de un mérito muy señalado...”

El 13 de diciembre, en las inmediaciones de Vélez-Málaga, se vio envuelto por un destacamento francés, que acabaron siendo finalmente unos 1.200 de caballería, consiguiendo librarse del nuevo cerco, sable en mano y galopando con los suyos, sin temor al elevado número de franceses.

El 7 de junio de 1811, nuevamente le felicita el general Freire, por las intervenciones de correos que están produciendo gran desasosiego entre los franceses, al interrumpir las comunicaciones.

Villalobos y sus hombres se mantenían siempre vivaqueando por los montes y campos en que desplegaban sus movimientos, entrando solamente en los pueblos en caso de precisar el acopio de víveres o animales que pudiesen precisar.

El 28 de Octubre, fue nuevamente felicitado por la acción del río Carmel, en las inmediaciones del pueblo de María. Continuamente los franceses emprendían y ofrecían recompensas a quien entregase al bravo Villalobos. Ansiaban tenerle a su lado de un modo o de otro. Finalizando el año, el día 28, por Real Despacho, fechado en Cádiz, el Rey le confiere el empleo de Comandante de Escuadrón, del Regimiento de Pavía.

El 28 de marzo de 1812, nuevamente cercano a Vélez-Blanco, los franceses están a punto de tomarlo prisionero, pero su bravura y su decisión posibilitaron que él y los suyos eludiesen el cerco y sin bajas saliesen todos con bien de la escaramuza.

Otra de las facetas desplegadas por este bravo Comandante de guerrillas, fue que durante su continuo vagar por las tierras de Granada y Murcia, principalmente, se hizo cargo de unos cuatro mil hombres de diversas procedencias, desertores, dispersos, etc.

El 11 de agosto quedó al mando de todas las tropas que se hallaban por Granada y muy directamente encargado por el general O'Donnell, de seguir los movimientos del mariscal Soult.

No habían transcurrido tres días, cuando el día 14, se le ordena combinarse con el general británico que ha desembarcado en Alicante, para cooperar con las tropas españolas.

El 24 de septiembre se le concede el uso de la Cruz de Talavera, por haberse hallado en ella, como Capitán del Regimiento de Caballería Ligera, Segundo de Húsares de Extremadura.

A principios de Noviembre se bate con los franceses que ocupan Requena, evacuándolos y tomando a muchos prisioneros.

Inoportunamente, y antes de finalizar la guerra contra los franceses, Villalobos se vio obligado a retirarse en calidad de “disperso”, debido a que sus achaques, especialmente su incipiente ceguera, a la villa de Orce, en Granada, donde queda el 11 de agosto de 1813.

En Agosto de 1814, el Gobierno, queriendo premiarle le encargó de la persecución de Vagos, contrabandista y malhechores en el reino de Murcia, con arreglo a la Real Cédula de 30 de julio anterior. A pesar de sus achaques, el 8 de septiembre se hizo cargo del Regimiento Ligero de Molina.