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MASSÉNA, André

General, duque de Rivoli y Príncipe d'Essling.

Nació en Niza, el 6 de mayo de 1756, era hijo de un comerciante, siendo un niño aún quedó huérfano, por lo que cuando contaba trece años de edad, sin permiso de sus familiares, embarcó en un buqueen calidad de grumete y se dedicó a navegar durante unos cuatro años, hasta que llegado a Marsella, acudiría a un banderín de enganche e ingresaría como soldado del Ejército, donde permanecería hasta 1789, retirándose sin haber llegado a ostentar las charreteras de oficial, y domiciliándose en la villa de Antibes, allí contrae matrimonio. Cuando comienzan las nuevas confrontaciones, reingresa en la Guardia Nacional. Participa con gran acierto en las acciones que llevan a la expulsión de las tropas sardas de sus asentamientos en Niza y fruto de ello es la toma de Tourette, Reveste y Tendón, por lo que el 22 de agosto de 1793 es nombrado General de Brigada y General en jefe del Ejército de Italia, lucha en Montenotte, Dego, Lodi y la toma de Milán. Su participación fue decisiva en la acción de Rivoli, por ello Bonaparte le eleva al grado de General de División, el 20 de diciembre de ese mismo año, tras los brillantes éxitos contra los piamonteses, culminados con el sitio de Tolón. Muy apreciado por el Emperador, éste le llamaba “l'Enfant chéri de la Victoire”.

Massena ha entrado en el grupo de los elegidos, razón por la que el Directorio le nombra en 1798, para reemplazar al General Berthier como Comandante de las tropas de ocupación de los Estados Pontificios. Su predecesor en el mando, lograría influir en aquellas tropas, debiendo enfrentarse Massena a sus hombres, y para ello no dudaría en reprimir con extremada dureza la insurrección de los soldados disconformes con aquella invasión. Llegando a que los Oficiales se negasen a obedecerle como jefe. Finalmente hubo de relegar el mando en el General Dallemagne, pasando Massena a la reserva. Ante Napoleón quedó mal conceptuado, por lo que no volvió a aplaudirle en sus cosas. En noviembre de 1798, el Directorio nuevamente le confiere el mando, ahora del Ejército de ocupación en Suiza, a las órdenes del Mariscal Jourdan. En febrero de 1799 se enfrenta a las tropas austriacas y toma el país de los Grisones. Tras la destitución del General Bernadotte y de Jourdan, quedará al mando Massena, como jefe del Ejército del Danubio y del País Helvético. En septiembre 1799, logra una nueva victoria ante los austriacos y rusos, en las inmediaciones de Zurich.

Tras el 18 de Brumario, Napoleón le envía al mando de unos 35.000 hombres a la campaña de Italia. Allí los austriacos logran dividir sus tropas y en abril de 1800, le obligan a refugiarse en Génova , donde después de tres meses de asedio, siendo sus tropas víctimas de la peste, Massena hubo de evacuar aquella ciudad, capitulando el día 4 de junio de aquel año, logrando pactar una salida airosa, llevándose sus armas, bagajes y saliendo de la ciudad ante las tropas formadas y sonando los pífanos y tambores.

Caído en desgracia, se retiró a Rueil. En 1803 vuelve a parís y se incorpora como diputado. En julio vota contra el Consulado. En 1804 es promocionado al grado de Mariscal, entregándole el correspondiente bastón de mando. Al año siguiente Napoleón le recupera y nombra Comandante del Ejército de Italia, tiene en ese momento, tiene 49 años de edad. Entra en Verona y toma prisioneras las tropas del Archiduque Carlos, mientras Napoleón sigue hacia Viena.

Tras la firma del Tratado de Presbourg, en 1805, Massena recupera el mando del Ejército de Nápoles, y prepara todo para la instalación en el trono del hermano del Emperador, el rey José. El 8 de febrero de 1807, tras la batalla de Eylau, se reúne con Napoleón y pasa a mandar el ala derecha de la Grand Armée que estaba desplegado por Polonia, hasta la firma de la Paz de Tilsit. En 1808, retorna a Rueil, llevando bajo su brazo el título de Duque de Rivoli, y un ojo menos, perdido no en acción de guerra, sino que lo fue en un accidente de caza.

En marzo de 1809, se reincorpora y organiza un cuerpo de ejército compuesto de no menos de 40.000 hombres, con los que inicará la campaña de Austria. Allí tomará activa acción en las batallas de Abensberg, Landshut y en la de Eckmühl, el 21 de abril; en la toma de Ebersdorff, el 3 de mayo; siguiendo la ruta militar a Viena. En ocasión de la muerte de Lannes, el 22 de mayo, Massena se pone al frente de los restos de aquel Cuerpo en la orilla izquierda del río, apoyando la retirada a través del puente y que permitió el paso desde la isla de Lobau. Su participación fue decisiva en el desarrollo final de la batalla de Wagram, los días 5 y 6 de julio, conteniendo el grueso de las tropas austriacas. Al final de esta victoriosa campaña, Napoleón nuevamente le premia, ahora con el título de Príncipe d'Essling.

Apenas repuesto, en 1810, el Emperador le encarga del mando del Ejército que ocupaba Portugal. Este mando no le resultaría muy gratificante, puesto que sus propios generales subordinados al mando que ostentaba, le presentaban frecuentes insubordinaciones, especialmente provenientes del General Ney, que como más adelante veremos acabaría siendo destituido por sus reiteradas negativas a ejecutar los movimientos ordenados. Invadida Portugal, y siguiendo a las tropas británicas, el 10 de julio logra tomar Ciudad-Rodrigo, a la que seguirá la plaza de Almeida. El 27 de julio se enfrenta a Wellington ante las fortificaciones de Torres-Vedras. Sin embargo a principios de 1811 ha de retirarse, visto lo poco propicia que le resultó la península Ibérica, sobre todo a partir de Fuentes de Oñoro.

Vuelto a Francia, Massena ya no volverá a tomar parte en acción militar alguna.

En 1813 fue nombrado jefe de la VIII División y gobernador de la plaza de Tolón. Llegada la conocida como restauración, le reconocerían todos sus cargos y honores recibidos, siendo nombrado Par de Francia y Comendador de la Orden de San Luis. Durante el periodo de los Cien Días fue nombrado Comandante de la Guardia Nacional, de París, y tras Waterllo fue destituido por Luis XVIII.

Morirá en París, el día de de 18, cuando tan solo contaba 59 años de edad. Después de Napoleón fue considerado el mejor general de la Revolución.