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NEY, Michael

Duque de Elchingen y Príncipe de Moscú

Nació el 10 de enero de 1769, en Sarrelouis y murió fusilado en París, el 7 de diciembre de 1815. De humilde familia, sus padres se dedicaban a la fabricación de toneles y como cualquier otro niño de su época y clase social, recibió una mínima instrucción, aunque suponemos que suficiente a quien apuntaba como un inteligente muchacho, ya que logró colocarse de amanuense en la notaría de su pueblo, y posteriormente en una empresa minera. Ávido de aventura y cuando se aproxima los veinte años de edad, el pelirrojo Michael se inclina a participar en las acciones militares de aquellos años, y que según un conocido le llevaran a conocer mundo y ampliar sus horizontes. El tono de sus cabellos le hicieron ser conocido como "El león rojo". Así es que un día se aproxima al cuartel del regimiento de Húsares, de guarnición en Mentz e inicia su particular carrera militar. Llegada la Revolución, es de los que primero se adhiere a sus principios y comienza a mostrar la intrepidez y sangre fría que le caracterizará siempre. Cuando termina el año 1792, Michael es teniente y dos años después, capitán de húsares.

En octubre de 1794 durante la batalla de Adenhoven se muestra como uno de los más destacados comandantes, en cuyo reconocimiento es promovido a coronel. Participa en las acciones de Maestrich y Maguncia, donde recibió una importante herida que le apartó unos meses de los campos de batalla. Repuesto, participa en la toma de Altenkirchen (1795). En los primeros días de 1796 se apodera de la ciudadela de Wurtzburg, forzando el paso de Rednitz y ocupando Pforzheim. Ambas acciones le impulsan al generalato. Tiene 27 años, cuando el 8 de agosto le recompensan con el grado de general de brigada. Siguen más y más acciones: Mannheim, Engen, Moeskirch, Ingolstadt y Hohenlinden.

Tras la paz de Amiens, toma el mando del 6º Cuerpo de ejército y a continuación el Emperador le entrega el bastón de Mariscal del Imperio. Asiste y vence en la considerada inexpugnable plaza de Elchingen, toma de Ulm. Pasa a Prusia y allí toma parte en la batalla de Jena, venciendo en Erfurt y Magdeburg, Bennigsen y finalmente decide el resultado de la batalla de Friedland (14 de junio de 1807). Debido a los méritos alcanzados y a pesar de que inicialmente Ney rechazara el golpe de Estado de Napoleón, este para atraerlo aun más le gratificó en marzo de 1808, con el ducado de Elchingen. Quizás Napoleón ya pensaba en la persona que quería tener en España, puesto que en el mes de octubre del mismo año le envía en apoyo de los movimientos que se realizan en Madrid. Sus columnas acosan al general marqués de La Romana y las tropas británicas que se aproximan a Galicia. Puesto a las órdenes del general Massena, se ocupa de la ofensiva portuguesa y vence en Ciudad Rodrigo. Más tarde sus relaciones con Massena se enfrían y Ney se niega a obedecerle. Retirado del mando es enviado a París (marzo de 1811), donde Napoleón le reprende, sin atreverse a castigarle. Meses más tarde le entregará el mando del Tercer Cuerpo que operaba en los hielos de Rusia. Tras las batallas de Smolensko y Valutina, desaconseja proseguir la marcha al interior de Rusia. Napoleón le ignora y ordena prosiga en su internamiento, militar ante todo, obedece y un nuevo éxito le sorprende en Borodino, a consecuencia de cuya victoria Napoleón le hace príncipe de Moscowa. Luego vendrá el desastre en el cual se vió inmerso y que fue efecto de la bolsa climatológica en que se vieron envueltos los soldados franceses y que como el más ávido guerrillero, oculto en cualquier punto de aquellas blancas extensiones, cercenaba las vidas de aquellos soldados. La retirada que protagonizó constituye una lección a pesar del reguero de muerte y abandono de bagajes y armamento que constituyó. Napoleón en Orscha le agasajó por ello. Prosigue luchando en la campaña de Sajonia y llegan las victorias de Lutzen, Bautzen y Wurschen. También le alcanza la derrota en Dennewitz, razón por la que Napoleón le reprende duramente, sin que Ney se resienta de ello en la siguiente acción de Leipzig, o las de Brienne, La Rothière, Champaubert, Craonne, Chateau-Thierry.

Las diferencias que siempre hubo con Napoleón hacen que tras retirarse el Emperador a Fontainebleau, Ney se niega rotundamente a obedecerle y unido a otros generales le obligan a abdicar.

Nombrado Par de Francia, abandona la Corte de París y se retiró a sus posesiones en Coudrot. Cuando Napoleón desembarca en Marsella, el Gobierno llama a Ney para que tome el mando de las tropas leales para atajar a Napoleón, en la noche del 13 al 14 de marzo de 1815, cambia de actitud y da una proclama a sus tropas invitándolas a unirse a Napoleón. Cuando Ney se aproxima a Napoleón, este le recibe con gran afecto y le entrega el mando de las dos columnas que ahora se forman. Tras Waterloo se refugia en el castillo de Bessouis y allí es detenido el 5 de agosto. Trasladado a París, comparece en Consejo de guerra y el 6 de diciembre, el Tribunal de los Pares, con un resultado de 139 votos en contra y 17 a favor, le condenan a la pena de muerte por fusilamiento. La madrugada del 7 de diciembre de 1815, es fusilado en los jardines de Luxembourg, en París. Tenía al fallecer 46 años.