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Injusticia creemos que no es. Realmente hemos de tener en cuenta que cuando un individuo se encuentra encuadrado en las filas de un Ejército, sus acciones están subordinadas al mando y por ello se llega a encontrar normal el que los méritos los reciba el jefe del Cuerpo, mientras que los individuos que hicieron posible el hecho quedan relegados mientras que los afectados no expresarán tan siquiera descontento alguno. Es cuestión de disciplina y de tener un alto concepto del honor, del deber y la moral. Por ello tampoco podremos decir que se cometió injusticia histórica con Venegas, puesto que teniendo una destacada participación en el suceso, no se le reconoció públicamente el mérito alcanzado, aunque lo fue también por hallarse subordinado a Reding.

Por otra parte esto mismo visto desde el lado del resto de los que no perteneciesen a la Milicia y llegan al conocimiento de un hecho o una acción militar, se les hace duro el reconocer que casi siempre los méritos se los dan a quien menos los merece, o a quien estando muy alejado de aquellos, en razón de su personalidad social, se le felicita y reconoce como único artífice, con el consiguiente beneficio posterior. Y casi siempre, precisamente concurren en él circunstancias por las cuales no dependió en nada la favorable resolución del hecho, es el primero en no decir nada y dejar que sean los otros los que le ensalcen, sabiéndose totalmente seguro de que nadie va a importunarle con la verdad.

En el caso de Bailén, creemos que hay que empezar por decir quien era cada uno:

Teodoro Reding, había nacido en el cantón suizo de Schwitz, en el año 1754, su carrera la inició como Capitán propietario en el Regimiento suizo de Reding, colocado al servicio de España, en el año 1772. Ascendido en ese mismo año a Coronel y en octubre de 1792 a Brigadier. Mariscal de Campo en 1795 y Teniente General en 1801.

Su Hoja de Servicios nos lo presenta en 1782 ocupándose de la toma de Menorca; en 1793 y 1794 enfrentándose a los ejércitos franceses en Navarra y Guipúzcoa. En la guerra de Independencia lo veremos en Bailén y más tarde siendo Capitán general de Cataluña, en batallas como la de Valls, el 25 de febrero de 1809, que mandaba como General en jefe del Ejército de la Derecha, durante la cual recibió cinco heridas, al verse envuelto por los franceses con su Estado Mayor, teniendo que batirse espada en mano, a consecuencia de las cuales falleció en Tarragona dos meses después.

Cuando aquel mes de julio de 1808, Reding contaba 54 años y desde los 38 había mandado Regimiento. Era Teniente general más antiguo que Castaños, por unos meses.

Su jefe, el general Francisco Javier Castaños, era madrileño, nacido el 22 de abril de 1758 y era Capitán de Infantería desde julio 1768. Ascendió a Coronel en abril de 1792 y a Brigadier en octubre de 1793, mariscal de campo en 1795, teniente general en octubre de 1802 y capitán general en julio de 1808.

Tenia por tanto Castaños, 50 años y desde los 34 mandaba Regimiento.

Las dos carreras militares eran muy similares, ambos tendrían más o menos las mismas experiencias y solamente el destino subordinó uno al otro.

Reding había llegado con su división a las inmediaciones de Bailén, en la mañana del día 18 de julio de 1808. Su división y la Coupigny habían instalado vivacs a lo largo del camino de Andújar en una encrucijada de caminos y muy apoyados a su espalda por una pequeña cordillera. Reding para prevenir cualquier eventualidad, sitúa 3.500 hombres sobre los cerros de San Cristóbal y "El ahorcado", que dominan el paraje y le dan opción a cualquier otro movimiento con antelación a través del telégrafo. Entretanto Dupont que había salido de Andújar sin levantar la mínima sospecha en el vigilante Castaños, cuando sería la medianoche, a eso de las dos de la madrugada salió en dirección a Bailén y llegó a Herrumblar sobre las tres en su deseo de progresar hacia Bailén y sorprender a los españoles. No sabía él que era vigilado por el teniente general La Peña casi desde que salió de Andújar.

Reding había comentado con sus edecanes que corrían el riesgo de ser atacados por la espalda, si realizaban el movimiento que persistentemente le ordenaba Castaños, de internarse sobre Andújar. A Reding aquellas órdenes realmente no le convencían, él veía muy peligroso dejar a su espalda la división Vedel. Indudablemente tendremos ocasión de ver que estas precauciones y temores acabaran propiciando la victoria española. La estrategia que adoptaba Castaños era totalmente errónea y denotaba la falta de información fidedigna que ambos bandos tenían. Un cúmulo de circunstancias propició un desarrollo totalmente distinto a lo proyectado por los españoles y por ello favorable a Castaños.

Reding finalmente decide emprender la marcha a eso de las tres de la madrugada de aquella negra noche, con la luna en cuarto menguante, del 19 de julio. ¡Que oportuno!. Mientras daba las instrucciones a sus oficiales, oyen disparos provenientes del Ventorrillo del Herrumblar y alturas próximas. Reding cree que es un ataque en toda la línea y ordena que se sitúen en orden de combate en los mismos puntos que habían ocupado durante horas(que casualmente comprendían un importante nudo de comunicaciones) puesto que continúa temiendo verse atacado por su retaguardia, ordena a Venegas y a Coupigny que ataquen por los dos flancos al enemigo que ha logrado franquear el río Herrumblar. Dupont estaba cogido entre dos fuegos y sus tropas eran mermadas continuamente bien por el fuego del cañón o el de la fusilería, ansiosamente esperaba la llegada de la División Vedel. La misma División que temía ver aparecer Reding por su espalda.

Eran ya las diez de la mañana y la División Vedel no había aparecido. Al mediodía los franceses se hallaban en situación desesperada y Vedel sin aparecer. Hay que tener en cuenta que era la ayuda con que contaba Dupont desde el principio de las escaramuzas, para dar el golpe definitivo y superar a las tropas españolas.

Por otra parte el general Castaños aun no había llegado a al puente de Herrumblar. Entretanto Dupont a la cabeza, espada en mano intentará sobrepasar las líneas de Reding al mando de las únicas tropas frescas que conservaba, unas para su protección: los 400 Marinos de la Guardia y otras, porque hasta ese momento desconfiaba de su fidelidad, eran los componentes de la brigada hispano-suiza, Preux nº 6, del general Schramm. Estas tropas unidas a los restos de diversos Cuerpos, eran todo lo que Dupont tenía para enfrentarse a Reding. La herida de bala que sufrió Dupont en su cadera, originó un descalabro en la ya baja moral de los soldados franceses, que retrocedieron a la desbandada.

Sería la una menos cuarto cuando el Destacamento del Cuerpo Volante del teniente coronel de la Cruz Mourgeón, descendía por la margen derecha del Herrumblar, frescos y con un ímpetu de combate acrecentado por lo que veían. Dupont al verlos aproximarse envía a su edécan, el capitán de Villoutreys con objeto de iniciar el parlamento con Reding que les lleve a suspender los combates. Reding accede a la suspensión de la lucha, pero no así al deseo de Dupont de cruzar libremente hacia Bailén, puesto que eso correspondería al general en jefe Castaños.

Enviado el capitán de Villoutreys a la villa de Andújar, en compañía de los coroneles españoles de la Cruz y Copóns. Castaños no conocerá el resultado de los combates cerca de las tres de la tarde de aquel 19 de julio de 1808.

¿Y la División Vedel? . Pues simplemente no se incorporó porque creía que Dupont ganaría la batalla. Vedel llegaría después a eso de las cinco de la tarde, y se dispuso a iniciar la lucha cuando se dio cuenta de su error. Solamente la presencia de dos oficiales españoles con bandera blanca permitió que el armisticio siguiese efectivo.

El extraño personaje que era Vedel originó un ataque que se resolvió con la toma de 1.600 prisioneros españoles, que luego hubo de dejar libres a requerimiento de Dupont, que le exigía detener las hostilidades.

Sobre las seis de la tarde del día 19, en Andújar, se enterará Castaños de la victoria española. Antes de que diese sus órdenes de capitulación, ya el teniente general La Peña las había puesto en práctica, y las reiterará el siguiente día 20 con la exigencia de rendirse a discreción.

Por parte de los franceses hubo 17.150 prisioneros, 450 muertos y 1.500 heridos. Del lado español, la 1º división tuvo 83 muertos, 273 heridos y 409 desaparecidos, muchos de ellos desertores. La 2ª división, alcanzó los 106 muertos, 294 heridos y 404 desaparecidos.

Dupont pudo haber logrado una capitulación distinta si La Peña no hubiese sido tenaz en su postura, no permitiendo el paso hacia Andújar del intermediario que Dupont pretendía enviar a negociar con Castaños, un antiguo conocido de este, el general Marescort, antiguo presidente de la comisión encargada de restituir las fortalezas, a raíz de la Paz de Basilea. En aquel tiempo su homónimo por el lado español había sido el general Castaños.

Ante la presión ejercida por La Peña, Dupont termina accediendo a rendirse sin condiciones, aunque con grandes dilaciones que motivaran el que La Peña, el día 21 ordene iniciar movimientos de aproximación a sus tropas y con tal objeto atraviesan el Herrumblar con su División y la de Jones, con las que toma posiciones muy disuasorias.

En definitiva, que creemos que:

  1. Castaños habían dictado unas órdenes quizás muy temerarias y muy alejadas de la realidad de sus tropas, por lo que resultarían más acertadas las del jefe que estuviese en el lugar de la acción.
  2. El general Reding, con sus temores a verse copado por la retaguardia, acertó de pleno con la táctica a emplear en aquel combate.
  3. Que realmente no llegó a desobedecer las órdenes sino que ralentizó el inicio de la marcha a las nuevas posiciones ordenadas y ello propició que unido a otro cúmulo de circunstancias se desarrollase una acción tan positiva a las tropas españolas.
  4. Que si no fuese tan pertinaz el general La Peña, quizás el armisticio hubiese tenido otro desarrollo.
  5. Creemos que Castaños no llegó a recoger la capitulación, sino que se la llevaron ya hecha y participó de los honores en primera fila.

En Bailén aquel día también hubo otros personajes participando en la jornada. La primera una mujer, una joven que tendría unos 18 ó 19 años, María Bellido, a) "La Culiancha", heroína local que tuvo un destacado comportamiento aquel día. Otro fue un joven capitán del Regimiento de Caballería Borbón, José San Martín y Matorras. Este capitán será el protagonista de una hazaña memorable, a sus 29 años y acreditada documentalmente por sus jefes.

San Martín formaba parte de las tropas del teniente coronel de la Cruz Mourgeón y desarrollaban sus acciones por las localidades de Villa del Río, Arjona y Arjonilla, todas ellas se encuentran al Sur de la villa de Andújar.

Un mes antes, el 23 de junio, la vanguardia de la columna, compuesta por 21 jinetes de Húsares de Borbón y Olivenza, apoyados por un pelotón de a pie del batallón de Campo Mayor que manda el subteniente Cayetano Miranda, esta al mando del capitán San Martín, avanzan en prevención por el camino de Arrecife cuando de pronto se establece contacto con una compañía de dragones franceses. Los franceses se repliegan y San Martín sale en su persecución con objeto de evitar el repliegue que intentan verificar. Los franceses se guarnecen en la Casa de Postas y forman en batalla, pensando en que el jefe español se disuada de proseguir. Sin embargo el capitán San Martín, desenfunda su sable y blandiéndolo se echa sobre las tropas francesas, "...con inusitada intrepidez, logra desbaratar completamente a los enemigos que dejaron sobre el campo 17 dragones muertos y cuatro prisioneros...". Un Cazador de Húsares de Olivenza, Juan de Dios, salvará su vida en eminente riesgo de perderla. El general Girón, testigo de los hechos, relata la acción en la Cuesta del Madero, junto a la Aldea del Río en las cercanías de Andújar...".

El 6 de julio, el mariscal de campo marqués de Coupigny comunica al capitán San Martín, que: "El Excmo. General en Jefe, ... ha concedido un escudo de distinción a todos los Sargentos, Cabos y Soldados de la Partida que batió al enemigo el 23 pasado, lo que participa a Vm para su inteligencia y debido cumplimiento y justicia de los interesados."

Ese mismo día, el Presidente de la Junta de Sevilla le entrega "... el despacho de nombramiento como Capitán Agregado a el regimiento nº 5 de Caballería de Borbón", grado con el que tomará parte en la batalla del día 19 en Bailén.

Unos años después, en 1812 cuando había llegado al grado de teniente coronel, lo hallaremos en su país nativo, Buenos Aires. El 7 de octubre de ese mismo años es su primer acto en apoyo de la Independencia americana.

Básica para esta respuesta ha sido la lectura de las obras siguientes: