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LA POESÍA Y LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

Muy pronto comenzarían los poetas a ensalzar el valor y abnegación de aquellos en muchos casos anónimos españoles, que abandonando cualquier idea personal, partidismo o regionalismo se dedicaron unidos todos a luchar contra el peligro común, los franceses que habían penetrado sagazmente en sus ciudades y ahora se descubrían con sus verdaderas intenciones. Intenciones estas no nacionales, sino de su Emperador, que como siempre ocurre son los que gobiernan los que originan las guerras y las disensiones.

El homenaje de los vates es conocido a través de al menos cuatro de ellos: Juan Bautista Arriaza y Superviela, Juan Nicasio Gallego, Bernardo López García y Manuel José Quintana. Quizás estos cuatro sean los que más prolífica obra realizaron y a través de los que se popularizaron aquellos hechos.

La mayoría de las canciones e himnos que durante la guerra muchos españoles reproducían, eran de la autoría del madrileño Arriaza, testigo ocular y actor de la gesta del 2 de mayo de 1808. Sin embargo quien mejor supo penetrar en el pueblo español, propiciando un sentimiento patrio interno mayor, quizás fue Bernardo López, que hacía vibrar a los españoles de las generaciones siguientes a través de las sencillas y sentidas estrofas de sus obras. Si López hubiese vivido en los días de la guerra de la Independencia española, aun hubiese sido mayor la abigarrada presencia de los que se uniesen en defensa de aquellas tierras invadidas, en razón de cómo supo exaltar los valores nacionales. López nació en Jaén, el 11 de noviembre de 1.840, treinta y un años después de que ocurriese el sangriento conflicto hispano-luso-francés, por tanto no participó en la epopeya y solamente se dedicó a ella a través de lo que le contaron testigos de ella, o la influencia de las lecturas que hizo a lo largo de su corta vida.

Penetrado de un evidente sentimiento glorificador de los patriotas que habían abandonado todo en defensa de la nación invadida, López logró traspasar la barrera del tiempo e involucrarse en la pasada época, obteniendo unas décimas que hechizaban con su vibrante lenguaje a quienes las leían o escuchaban. Posiblemente sus obras produjeron un importante efecto en aquellos días de agitada vida nacional, propiciando que retornase un sentimiento nacional en defensa de las libertades. El efecto de sus poemas y cantos inflamaba el patriotismo, eran ahora los días en que las disensiones internas volvían a sembrar las tierras de España con las luchas intestinas. Uno de aquellos días, el 16 de noviembre de 1.870, hace 129 años, moría en Madrid aquel joven poeta de tan solo 32 años.

Arriaza nació en Madrid, en el año 1.790. Perteneció a la Armada, hallándose retirado del servicio activo al inicio de la guerra de la Independencia. Escribió la obra titulada: Poesías patrióticas, publicada en Londres, en noviembre de 1810 y al menos con otras dos ediciones, la tercera en Madrid, año 1815. Entre sus cantos destacan: Los defensores de la Patria, A los recuerdos del Dos de Mayo, Himno de la victoria y Desenfado patriótico. No hemos de olvidar que gran parte de esta obra iba dedicada a enaltecer la figura de su amado Fernando VII, por otra parte nada anormal dada la gran devoción que le profesaba, a él y a sus ideas. Falleció en Madrid, en 1837. Tenia 47 años de edad.

Quintana nació en Madrid, el 11 de abril de 1.772, tenía por tanto el aciago Dos de mayo, 36 años de edad, y compuso la oda titulada "Al armamento de las provincias españolas contra los franceses". Pasados los peligrosos días del inicio del conflicto, Quintana al llegar el mes de diciembre abandonará Madrid y se dirigió a Sevilla en calidad de Oficial primero de la Junta Central, ocupándose de la redacción de las proclamas y otros documentos que aquella dirigía a los pueblos de España. Las elocuentes proclamas que dirigía obtenían el resultado de exaltar el ánimo de quienes las leían o escuchaban. A él se deberían muchas adhesiones y determinadas actuaciones de personajes a los que supo llegar con su fácil extensivo verbo. Alcanzada la paz, vuelto Fernando VII, lógicamente fue encarcelado durante seis años en el castillo de Pamplona y castigado a no recibir comunicaciones de sus amigos, ni a escribir en absoluto. Saldría libre con la llegada del Trienio liberal, en 1.820, y siéndole reconocidos sus pasados méritos le nombraron Presidente de la Junta Suprema de la Censura. Algo más tarde, al volver Fernando VII a sus fueros, fue desterrado a Cabeza de Buey (Badajoz), donde escribió "Cartas a lord Holland sobre los sucesos políticos de España en la segunda época constitucional", no editadas hasta el año 1.852. Solamente retornaría a Madrid en el año 1.828, y comenzaría a publicar sus esperadas obras. Falleció el 11 de marzo de 1.857,tenía 85 años.

Juan Nicasio Gallego nació en Zamora, el 14 de diciembre de 1.777. Verdadero hombre de letras, formose en latín y humanidades, doctorándose posteriormente en Filosofía y Derecho Civil y Canónico. Gran amigo de Meléndez Valdés, quizás su frecuente trato avivó en Nicasio el ingenio suficiente para hacerle superador de su maestro. Fue sacerdote en Madrid, donde pronto frecuentaría la amistad de Cienfuegos y Quintana. Cuando llegó el Dos de Mayo, hallabase dedicado a su Capellanía en Palacio, escribió entonces su oda "Influencia del entusiasmo público en las artes". Ausentose a Cádiz y Sevilla, ocupado con su nombramiento para la Comisión encargada de clasificar los informes y documentos relativos a la convocatoria de las Cortes. Allí residió hasta el regreso del rey en 1814, en que volvió a Madrid, donde el "Deseado" lo persiguió con inusitada saña por el simple hecho de ser liberal. Encarcelado durante dieciocho meses, pasaría confinado a la Cartuja de Jerez por un tiempo de cuatro años. Los sucesos de 1.820 le sacarían como a tantos otros, de las mazmorras con que aquel rey pagó los desvelos de quienes le habían devuelto el trono que un buen día se dejó arrebatar. Murió en Madrid, en enero de 1852, a los setenta y cinco años y a consecuencia de una caída que el años anterior había tenido en la Plaza de Oriente.

Indudablemente existieron muchos otros poetas que con mayor o menor fortuna hicieron llegar sus odas en honor a las gloriosas jornadas del pueblo español en lucha por su independencia nacional. Desde estas páginas intentaremos ir haciéndolas surgir de nuevo en recuerdo de todos aquellos que en la sangrienta refriega se mezclaron con ausencia total de diferencias de origen o condición.

CANCIONERO DE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA

LOS CANTORES DEL DOS DE MAYO, por Luis Vidart